ESTE PRECIO ES LA LECHE

 

Después de lo mucho que se ha escrito sobre el precio de la leche, será muy difícil realizar una aportación que pueda ser innovadora o decir algo diferente a la gente que está tan directamente afectada por este despropósito económico.

La Política Agraria Común, conocida por la PAC, fue uno de los ejes que fundamentó la creación de la Comunidad Económica Europea y se basaba en esencia en garantizar, si garantizar, a los agricultores y ganaderos unos precios regulados de sus productos, con el fin de fortalecer a su vez la renta de las personas afectas a este primordial sector económico, como es primario que incluye la agricultura, ganadería y pesca. De esta forma era la CEE la que adquiría la producción obtenida, cuando el precio disminuyese por debajo del precio regulado acordado.

Así, la conocida entonces por la CEE disparó la calidad de vida de los europeos del sector primario de la economía, en períodos anteriores a la entrada de países como España, grandes productores agrícolas y ganaderos y no digamos pesquero que de alguna forma vinieron a romper el sistema de cristal creado y eso que lo que aportamos no fueron elefantes, sino animales con los que producir los alimentos para la población. Pero ahora con los nuevos países, la producción aumentó y hubo que cambiar de política. Aparecen las subvenciones.

Con el avance de las técnicas productivas y la introducción de sistemas cada vez más sofisticados de explotación y sobre todo de mejora genética se ha producido un efecto que puede verse hasta como increíble. Producimos alimentos y entre ellos la leche, en exceso para las necesidades de los europeos y se produce con ello una fuerte tensión del mercado a la baja en los precios, debido fundamentalmente a la presión de la oferta que se ejerce sobre una demanda estancada. No obstante estamos hablando de Europa, cuando deberíamos pensar en producir para el mundo.

Un ejemplo que resaltaría sería el de Uruguay que produce productos cárnicos varias veces por encima que las necesidades que tiene su población, exportando a los principales mercados del mundo, exhibiendo una envidiable calidad de producto y un trabajo de comercialización que diría que es excelente.

La discusión sobre los precios de la leche tiene una lógica aplastante ya que no es posible pensar que nuestro campo se quede sin ganaderos y agricultores por que no son capaces de obtener una rentabilidad mínima de sus explotaciones. A esto se suma la alarmante despoblación del campo gallego que hará épica la posibilidad de su recuperación si dejamos que se abandone.

Realizado el diagnóstico a vuela pluma en este artículo está claro que nuestros ganaderos tienen que obtener un precio por sus productos bajo la lógica de cualquier otro sector, como es el coste – beneficio, pero claro se produce dentro de un entorno productivo multi-pais y sobre todo dominado por multinacionales de la distribución y de los productos lácteos, con lo que el acceso al mercado hace insostenible la venta de productos obtenidos sin una severa corrección de la competitividad en un mercado, a su vez hiper-competitivo.

Estimo que hay muy pocas soluciones, pero desde luego no veo que apelando al patriotismo consumidor hará cambiar a los consumidores que por otro lado en grandes cantidades han perdido su poder adquisitivo con unos salarios cada vez más temporales y menores. Dicho lo anterior hay que mojarse y proponer alternativas.

Si constatamos que existe un claro envejecimiento de la población afecta al sector primario gallego, parece obvio que se necesitará mano de obra para sustituir a los actuales propietarios en otro tipo de recurso humano que no pasa por la lógica del ganadero – propietario. Será necesario pensar en fijar población en el interior y para ello será precio incorporar trabajadores, nueva mano de obra que si a los gallegos en paro no les interesa, seguro que habrá muchas oportunidades de personas de otros países, trabajadores del sector primario, que están viniendo a Europa a buscar empleo. Pero cómo hacerlo, con estructuras empresariales que no pueden pagar los costes directos de su explotación? Cómo podría pagar a empleados como mano de obra productiva en sus explotaciones deficitarias?

La salida está sin duda en un proceso de integración vertical que agrupe a las granjas en una o en varias, pero en cualquier caso pocas, estructuras empresariales con masa crítica suficiente que la haga viable económica y financieramente, en las que los «empresarios – ganaderos», aporten sus granjas al capital de esas nuevas estructuras empresariales, para lo cual existen diversas fórmulas jurídicas. Con una integración vertical y un aglutinamiento de la producción se pueden establecer acuerdos muy ventajosos para todos, con las cadenas de distribución que dan garantía de compra, a cambio de suministro y precios de referencia. Asimismo la integración vertical permite desarrollar nuevas líneas de producción de productos derivados lácteos que en Galicia no se hace ya que es evidente que un ganadero por si solo ya tiene bastante con el campo, el cuidado del ganado y la obtención del producto como materia prima, como para aumentar la cadena de valor produciendo otros productos derivados. Por otra parte la integración vertical hará preciso incorporar un nuevo tipo de mano de obra productiva, capaz de con idénticos procesos productivos, sinérgicos y con grandes economías de escala, de mejorar la capacidad la empresa en términos económicos rentables. Para finalizar y con el fin de corroborar esta posibilidad existen cadenas de distribución en España con una gran expansión y de mucho éxito que han propiciado la integración de producción en sus procesos comerciales y han llegado al me interesa porque todos ganamos. El camino es largo pero posible.

Marcelino Otero López,  Economista