FUTURO DIGITAL

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Nunca el estudio y observación de las tendencias ha tenido tanto impacto en el mundo de la estrategia empresarial como ahora. Ya es de general aceptación que el cambio es inherente a la empresa y por tanto se trata de un hecho en sí mismo. La cuestión ahora es la velocidad del cambio y parece que si bien es preciso moderar dicha velocidad, ella tiene su propia inercia y por tanto las empresas han de estar preocupadas no solamente por el cambio sino también por la velocidad de ese cambio que puede poner en entredicho la evolución de la empresa en el mercado.

Es importante entonces, estar atento a las tendencias. Una importante compañía especializada en el estudio de internet, Gartner Group, ha divulgado recientemente su posición respecto al futuro digital que nos ha de deparar tanto a la sociedad en general como también a las empresas y entidades públicas como responsables de la gestión de las necesidades y su respuesta.

Las predicciones de Gartner, se asemejan a los ojos de hoy a la ciencia ficción en el cine, pero estoy convencido que el escepticismo no es una buena herramienta en la gestión empresarial sujeta al cambio continuo y veloz. Por dónde van las cosas?

Los textos que utilizamos en los informes en las empresas, contratos, acuerdos, estudios de mercado, planes de negocio, análisis sectoriales, notas de prensa, memorias para los accionistas y un largo etc. que han estado basado tradicionalmente en datos y transformados en información analítica, serán realizado por máquinas escritoras de contenidos, en no más allá de tres años.

El rápido desarrollo del internet de las cosas, hará según Gartner que en los próximos seis años se venderá cada hora un millón de aparatos de diferente tipo para múltiples usos por lo que será muy importante la comunicación entre las personas y los proveedores para los procesos de adaptación a ésta rápida evolución tecnológica.

También en cinco o seis años un significativo porcentaje de transacciones económicas estarán fuera del control humano, por lo que la economía programable y de algoritmos llevará a cabo muchas de las operaciones corporativas, legales, de seguros y financieras. En el presente el mundo financiero ya es consciente de que las transacciones bancarias personalizadas están dando un paso gigantesco a las transacciones sin intervención humana.

Los trabajadores de las empresas también estarán inmersos en los nuevos modos de la economía digital, donde máquinas serán muy eficientes para el control del desempeño laboral, adoptando decisiones sobre ellos y gestionando los incentivos económicos. Estas máquinas al parecer se llamarán robot-jefes.

La digitalización de los procesos de negocio hará cambiar de forma sustancial los modelos de las empresas. La justificación es evidente, en primer lugar las empresas necesitan ahorrar costes y mejorar la productividad, por lo que el empleo de máquinas inteligentes será común a medida que avanza la digitalización y veremos usos muy cotidianos de nuestra vida incluida en este cambio, como por ejemplo el supermercado automatizado, el hotel robotizado o firmas de seguridad que en vez de personas utilicen aplicativos informáticos y drones en sus vigilancias.

Estas son algunos de los escenarios a los que nos conducimos en el futuro próximo, por lo que no debemos verlo como amenazas, sino como oportunidades a los que las empresas, como siempre, sabrán dar respuesta y adaptarse. La cuestión está en que no se trata tanto de cómo las empresas habrán de adaptarse, sino qué formación y “expertisse” habrán de tener los profesionales para ser capaces de adaptar las organizaciones a estos inminentes cambios.

Marcelino Otero López, Economista

23 noviembre de 2015