Se ha anunciado que la Fundación Amancio Ortega entre sus múltiples proyectos, financiará siete residencias de ancianos en Galicia y que los proyectos previstos son instalaciones de alta calidad constructiva y prestaciones avanzadas, por lo que creo que nos debemos felicitar por contar en Galicia con una empresa como el grupo Inditex cuyo éxito empresarial internacional les permiten obtener beneficios suficientes no solamente para poder desarrollarse, sino también crear puesto de trabajo, pagar impuestos, generar dividendos para sus accionistas y producir suficientes excedentes para llevar a cabo una activa labor solidaria en favor de los demás.
Está muy extendida la conciencia en mucha gente, pero particularmente en personas que han triunfado en sus profesiones o empresas, que, llegado un momento en sus vidas, deben retornar a la sociedad parte de lo que la sociedad le ha permitido ganar con su éxito profesional.
En las sociedades desarrolladas, funcionan muchas organizaciones de carácter social dedicadas a llevar a cabo actividades en beneficio de la sociedad y particularmente de los más desfavorecidos, así entidades que van desde los comedores sociales a otras como Cáritas, Banco de Alimentos, la Cruz Roja, la Asociación contra el Cáncer, entre las más conocidas, pero también otras muchas asociaciones religiosas o civiles que de forma callada y prácticamente anónima llevan a cabo un intensa y comprometida labor social, constituyen la expresión más noble de la sociedad civil.
Si, efectivamente no es suficiente la labor del estado, dado que podrá tener recursos, pero no alcanza el grado de implicación que tienen los voluntarios de las diferentes entidades. Una sociedad es más justa si la participación de los ciudadanos con su trabajo y con su dinero encuentran cauces para ayudar a los demás y en el mundo empresarial, muchos empresarios, contribuyen año a año a financiar entidades sociales y sus actividades.
Por tanto, discutir que las acciones directas de entidades, empresas o personas de ayuda a los demás a través de financiación de actividades, programas o instalaciones, son actividades de caridad es cuando menos injusto y hay que ser muy ingrato y carecer de escrúpulos para criticar que una entidad como la Fundación Amancio Ortega, compre material sanitario para el sistema público de salud o dote a un país como Galicia de residencias de ancianos. Es fácil criticar y mirar para otro lado.
Marcelino Otero López
Economista
26 de septiembre de 2019