QUE NO PAREN LAS MÁQUINAS….

Por Marcelino Otero López, economista
La pandemia ha frenado de repente la maquinaria económica de un ingente número de países, entre ellos los más desarrollados del mundo, en donde se cuece la mayoría de la actividad económica; no obstante importantes sectores económicos han podido mantener una cierta actividad sobre todo los relacionados con la alimentación, la salud, la logística y otros de producción de servicios básicos desde la energía a las comunicaciones. La prioridad ha sido marcada por el número de afectados por el virus y la incidencia que esta afectación tendría sobre la demanda de servicios sanitarios, sobre todo los hospitalarios y más concretamente los que requieren cuidados intensivos.
El miedo de las autoridades, asistidos en primer lugar por los epidemiólogos ha sido que la pandemia implica muertes y por tanto no han escatimado medios para atajar el avance vírico que se previó afectaría a un amplio segmento de la población. Ha habido muchas dudas, en cuanto al momento, oportunidad, ritmo de la adopción de medidas. También ha habido muchos errores tácticos para resolver con acciones eficientes y eficaces la respuesta a demanda de medios para abordar la crisis, pero lo cierto es que la medida que ha prevalecido, en prácticamente todo el mundo ha consistido en el confinamiento de casi la totalidad de la población, con lo que de forma inmediata ha tenido como consecuencia, la paralización parcial o casi total de la actividad económica, con el agravante de que esta paralización es de carácter temporal, pero nadie se atreve a determinar de forma precisa el tiempo necesario para mantener confinada la población, cuyos cambios podrían traer el retroceso de la eficacia de la medida.
Por tanto, tenemos paralizada la actividad económica, no sabemos por cuanto tiempo y lo peor no tenemos certeza de que cuando la pandemia será erradicada. Se están haciendo previsiones y cálculos, pero son eso, cálculos, de esta forma tenemos que, a pesar de la insufrible incertidumbre, ir pensando seriamente en la vuelta a la normalidad de la actividad económica, pensando que muchas cosas tendrán que ser diferentes. Así, es fundamental mantener los motores en ralentí, por que nos tiene que encontrar la recuperación de la situación, preparados para reemprender la marcha. Como siempre después de una seria crisis, vendrá el crecimiento económico, pero los que estén mejor preparados podrán obtener mejores posiciones en el nuevo escenario económico y eso es decisivo para España y los españoles.